La matemática del alfajor perfecto
12 de agosto de 2026 · 5 min de lectura
Un buen alfajor es un problema de equilibrio. Si la galleta es demasiado gruesa, seca el bocado; demasiado fina, se rompe al morder. Nosotros buscamos 8 mm: lo justo para que el dulce de leche tenga dónde apoyarse.
La temperatura del baño de chocolate también importa. Entre 32 y 34 grados, la cobertura se cristaliza con brillo y cruje al partir. A más temperatura, se apaga; a menos, se abre.
Anota el truco de la casa: dejar reposar el alfajor 12 horas antes de entregarlo. El relleno y la galleta intercambian humedad y el resultado final sabe mejor que el mismo alfajor del primer minuto.